5 Abr

Pensamientos …

El fin de semana pasado mantenía una bonita discusión en el bar del albergue. El tema iba de música y en ello andaban, intentado establecer quién de los dos; Benito Lertxundi o Antton Valverde, representaba mejor con sus canciones el espíritu de lo que somos aquí. La discusión fue larga y acalorada. En estos días en que hay pocos huéspedes en el albergue, es más fácil captar y atender a este tipo de dialécticas, y de verdad que disfruté escuchando los razonamientos de las dos partes, aunque he de decir que al final, nadie resultó claro vencedor.

Hoy, en uno de esos momentos de soledad perfecta en el valle, bajo la lluvia y con la mirada perdida en los montes cercanos, de repente me ha venido a la cabeza aquella discusión, y en un instante, la respuesta se ha aparecido perfectamente clara ante mí:

Las canciones de Antton Valverde, están incrustadas en las laderas del monte, atrapadas entre las piedras del arroyo, en la esquina del pequeño huerto… Las canciones de Benito, en cambio, discurren dentro del bosque, se mueven entre los árboles dominadas por un viento que las trae desde lejos.

Es verdad que las canciones de Valverde parten  con una cierta ventaja, y es que en muchas de ellas, la letra es de Xabier Lizardi, y eso… es contar con una gran ayuda:

Bide ertzean ez barrubi ( no hay fresas en el margen del sendero)

ez belar gizenik ( ni frondosa hierba)

otalorea bakanka (la flor de árgoma solitaria)

goiztxo garraxika ( grita prematuramente)

Udaberriari deika (llamando a la primavera)